Horizonte final (Horizonte a reivindicar)

event-horizon-521760e964b01

Puede que no me creáis, pero hubo una época en la que al director Paul W.S. Anderson le aguardaba un futuro prometedor. Actualmente, muchos lo conocen por las infinitas secuelas de Resident Evil –a cada cual más bochornosa–, pero su carrera despegó con la adaptación al cine de Mortal Kombat, la cual fue un éxito de taquilla que le abrió muchas puertas en Hollywood. De esta forma, Paramount le dio muchos millones y total libertad creativa para hacer lo que esperaban fuese un nuevo taquillazo. El producto resultante fue Horizonte Final, una interesante mezcla de ciencia ficción espacial, terror sobrenatural y gore, estrenada en 1997. Fue un batacazo comercial que recobró vida en el mercado doméstico; más tarde, sería considerada por muchos como una obra a reivindicar.

La cinta está protagonizada por Laurence Fishburne, que pronto saltaría al estrellato gracias a Matrix, y un Sam Neill que por aquel entonces era más conocido como el buen Dr. Grant de Parque Jurásico. Un reparto sui generis para una obra poco común. La película es un híbrido entre la historia de La mansión encantada de Robert Wise, la estética gótica de H.R. Giger y el terror más desagradable de Hellraiser. Sorprendentemente, Anderson sabe mantener muy bien el suspense del filme y, apoyado en un diseño de producción exquisito que conjuga efectos prácticos y digitales de forma brillante para la época, consigue enganchar al espectador en este escalofriante viaje.

Tiene una primera mitad más intrigante y atmosférica, que sirve para presentarnos a la tripulación protagonista –la cual recuerda mucho a Alien– y a la misteriosa nave Event Horizon, que se perdió más allá de Neptuno sin dejar rastro. Anderson maneja con pericia el miedo del espectador, ya que durante una buena parte del filme este no sabe a qué atenerse. ¿Qué está pasando y qué o quién lo provoca? Va dejando pistas que más tarde se confirman, pero el juego de personajes es lo suficientemente interesante como para mantenerte en vilo.

En su segunda mitad –y no digamos ya en su recta final– Anderson explota su vena más macabra, dejándonos imágenes para el recuerdo y escenas de lo más gráficas. El guión toma un giro sorprendente con uno de sus personajes y es en ese momento donde la influencia de Hellraiser y El resplandor se deja ver con claridad.

Si bien es cierto que el desenlace puede resultar un tanto apresurado y que la banda sonora es excesivamente noventera y tosca, Horizonte Final es uno de esos oscuros experimentos cinematográficos que, sin ser perfecto, tiene muchos ingredientes que lo hacen único. Si a eso le juntamos interpretaciones convincentes y un director que aún no había caído en la autocomplacencia, tenemos una obra más que recomendable para los aficionados al género. No apta para cardíacos.

Por @UniversoLumiere

Una respuesta a “Horizonte final (Horizonte a reivindicar)”

Deja un comentario