Colección Sincriterion II: Independence Day y la inquina de Roland Emmerich

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Amigos míos. Comienzo a escribir estas líneas en lo que, para mí, es un día especial. Hoy es 4 de julio. Un día especial no por el cumpleaños de Gina Lollobrigida o Eve Marie Saint, por nombrar a alguien. Es un día especial por ser el Día de la Independencia. No el de los yanquis no… El de toda la Humanidad. Hoy celebramos el 22 aniversario de aquella noche en que no desaparecimos en silencio en la oscuridad, en que no nos desvanecimos sin luchar. Celebramos el día en que decidimos vivir y sobrevivir gracias a la determinación del Presidente Whitmore, el coraje del Capitán Hiller, la inteligencia de David Levinson y el sacrificio de Russell Casse. Hoy, mis queridos conciudadanos del Planeta Tierra, celebramos nuestro Día de la Independencia (de Roland Emmerich).

El 4 de julio de 1996 llegaba a las pantallas de Estados Unidos la cuarta película del director alemán Roland Emmerich en Hollywood: Independence Day. Tras realizar las más que interesantes Soldado Universal, Stargate (de la que habrá secuela) y El Principio del Arca de Noé, el realizador alemán decidía traer de vuelta el cine de catástrofes tan de moda en los años 70. Independence Day cuenta la historia de una invasión extraterrestre y de cómo un grupo de valientes, liderados por el Presidente del Mundo Libre (el de los Estados Unidos vaya) encarnado por Bill “Lone Starr” Pullman, y bien acompañado por Will Smith, Jeff Goldblum y Randy Quaid.

Independence Day se convirtió en un pelotazo mundial, convirtiéndose en la primera película en superar los 100 millones en la taquilla norteamericana en la primera semana del estreno, e incluso durante un tiempo, la segunda película más taquillera a nivel mundial. La culpa la tuvo, como suele ser habitual en el cine de Emmerich, los efectos especiales y cómo realizaron la destrucción de las principales ciudades norteamericanas. Como bien decía Jeff Goldblum en su secuela, Emmerich tiene fijación por los edificios más emblemáticos. Así, flipamos con la explosión de la Casa Blanca, el Capitolio, el Empire State Building o ciudades completas como Los Ángeles.

En cuanto al resto de los aspectos de la película, todo como que muy de chorra. El guión, obra del mismo Emmerich y su partner in crime Dean Devlin, primero actor fetiche del director y posteriormente guionista habitual y co-fundador de la productora Centrópolis, junto con la hermana de Emmerich (y director de la infame Geostorm), pues no tiene nada. Tres actos: invasión, contraataque y liberación, con personajes muy chorra (caso de Brent Spiner y su Dr. Okun), con un Presidente de los Estados Unidos sacado de Top Gun, con la necesidad de subirse al avión y ser la punta de lanza, y la contraposición de la testosterona y el cerebro de la pareja Will Smith y Jeff Goldblum (y el humo de la victoria). Pero lo principal, el cometido de la película no es otro que la necesidad de hacer extensible la celebración del Día de la Independencia norteamericana a todo el globo, dando una dimensión universal al concepto de líderes del mundo libre. Americaaaaaaaa, fuck yeah!

Si conseguimos que esas cosas no nos afecten, cosa que muchos no son capaces (seguramente por prejuicios), nos encontramos con un producto súper entretenido, que planta las bases que definen la filmografía de Roland Emmerich, es decir, películas con conceptos de serie B a gran escala (y gran presupuesto), donde mezcla momentos espectaculares, tanto en la materia como en la forma, con humor chorra para liberar tensiones gracias a personajes cuyas conversaciones rozan el ridículo (y en filmes como Godzilla le dan de lleno), destrucción a mansalva y helicópteros, muchos helicópteros. Lo que todavía no entiendo muy bien es que, vista la carrera de Emmerich, no hayan decidido echarle de Estados Unidos todavía, por la inquina hacia sus ciudades. ¡Y eso que es activista sobre el cambio climático y concienciado de sus consecuencias!

Independence Day marcó el camino de lo que sería la nueva edad dorada del cine de catástrofes, del que me proclamo fan incondicional y me veo lo que sea, con el propio Emmerich como MVP gracias a películas como Godzilla, El Día de Mañana (de la que por cierto, perdieron un día en la traducción al español del título), 2012, pero que se vieron acompañadas por Dante’s Peak (Roger Donaldson), Volcano (Mick Jackson), Armageddon (Michael Bay), Deep Impact (Mimi Leder), Poseidón (Wolfgang Petersen), El Núcleo (Jon Amiel), San Andreas o Project Rampage (Brad Peyton), por nombrar solo algunas.

Lo de la secuela, lo dejamos para otro día, ¿vale?

Por @sincriterion

3 respuesta a “Colección Sincriterion II: Independence Day y la inquina de Roland Emmerich”

  1. En su día nos la vendieron como el Star Wars de nuestra generación. Fue divertida ahora te la puedes ver como un placer culpable. Otra cosa es su secuela.

  2. Es exactamente lo que parece: un espectáculo lleno de explosiones, destrucción a niveles colosales y gente replanteándose el sentido de la vida ahora que puede morir como un insecto. Fuera del discursito de Bill Pullman que me mata, el resto es un espectáculo más que recomendable. Muy entretendida.

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